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Solidaridad o sólidaridad Abril 22, 2008

Posted by Amarok in Política, Reflexión.
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Todos sabemos que los políticos, los buenos políticos, dominan las “artes” de la mentira y la persuasión, pero sólo unos pocos son capaces de ir un paso más allá, y atribuyéndose facultades propias de un lingüista, nos ilustran con un nuevo mundo de palabras y sentidos, intentando aportar su granito de arena dentro del campo de la lexicografía.

Hablemos del vocablo “sólidaridad”. Este término fue pronunciado por primera vez allá por el año 2000 (creo recordar). Su inventor fue el entonces Presidente del Gobierno de España: José María Aznar. Se podrán decir muchas cosas sobre él (buenas, malas, depende del punto de vista de cada uno) pero lo que es innegable es que este político ha dejado una gran huella en nuestro vocabulario. Desde aquel discurso centrado en la “sólidaridad” parece que la sociedad se ha olvidado de que el término “solidaridad” existe y tiene cierto significado. Ahora todos los políticos hablan de “sólidaridad”, ninguno nombra la “solidaridad”. ¿Cómo podemos esperar que nuestros gobiernos sean ejemplos de ”solidaridad” si ni siquiera saben que existe tal virtud?

Pero lo hecho por el gobierno de Aznar no es nada comparado con lo llevado a cabo por el de Estados Unidos. Por supuesto, los Estados Unidos, cuando hacen algo, lo tienen que hacer mejor que los demás. Su gran aportación consiste en dos palabras pronunciadas durante la guerra de Vietnam: “daños colaterales”… suena bien, ¿verdad? Desde dicha guerra no hemos dejado nunca de oír esas palabras mágicas: si un bombardeo mata a un centenar de civiles… ah, daños colaterales… si un misil en vez de destruir una base militar acaba con un hospital… ah, no pasa nada, daños colaterales. El gobierno de EEUU ha sido tan inteligente que ha sido capaz de que nos olvidemos del significado de “crímenes de guerra”.

Hay otra construcción gramatical que resulta también muy curiosa. Ésta proviene del gobierno israelí: “asesinatos selectivos”. Cada vez que matan a un grupo de palestinos, resulta que fueron asesinatos selectivos. Parece que el adjetivo “selectivos” hace que la gente se olvide de que siguen siendo asesinatos.

Como los gobiernos sigan con su creciente aportación de nuevas palabras y significados a nuestro léxico, dentro de poco será necesaria la creación de un Ministerio de la Verdad que se encargue de la redacción de un nuevo Diccionario cuyas palabras contengan un significado totalmente ambigüo… Mmm, esto me recuerda que debo recomendar a cualquiera que se pase por este blog la lectura del libro 1984 de George Orwell.

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