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Sobre globalización, separatismo y homogeneización Abril 28, 2008

Posted by Amarok in Opinión, Reflexión.
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El ser humano siempre ha sentido miedo a lo desconocido, a lo diferente y siempre ha mostrado cierta reticencia a entrar en contacto con aquello que se aleja de lo habitual en su entorno. Estos sentimientos no han hecho más que agrandar las diferencias entre las diversas culturas que existen en este planeta, y han llegado a generar odios totalmente irracionales. Por suerte, a lo largo de la historia, han surgido multitud de individuos que, llevados por su curiosidad, han logrado superar sus miedos y se han atrevido a explorar y conocer nuevos lugares y culturas. Gracias a estos exploradores la humanidad comenzó a mostrarse más abierta y tolerante, hasta llegar al siglo XX, el siglo de la supuesta globalización, en el que nuestras ansias de conocimiento, nuestra necesidad de darnos a conocer más allá de nuestras fronteras y nuestro interés en compartir los avances alcanzados deberían habernos llevado hasta un mundo sin fronteras, en el que todos tuviésemos las mismas oportunidades, los mismos derechos y deberes, sin importar el lugar de origen.

 

Pero parece que no ha sido así. Nos encontramos en los primeros años del siglo XXI y por lo que se ve continuamente en los informativos, en vez de intentar formar una sociedad capaz de incluirnos a todos, lo que deseamos es crear microsociedades excluyentes totalmente inconexas. Abusamos del separatismo, sin darnos cuenta de que esta ideología no lleva a ningún lado. Por ejemplo, en el estado actual de desarrollo tecnológico las inversiones necesarias para la realización de aquellos proyectos que nos permitan mantener nuestro ritmo de progreso (véase el caso del LHC o la Estación Espacial Internacional) no pueden ser asumidas íntegramente por una empresa, ni siquiera por un único estado. Se requiere la cooperación de numerosos países y organizaciones, pero ¿cómo podemos conseguir esta colaboración si cada vez nos separamos más unos de otros, si nos movemos por intereses egoístas en los que no tienen cabida los posibles beneficios que pudieran ofrecerse al resto del mundo?

 

Uno de los argumentos más importantes que esgrimen los nacionalistas y los separatistas en sus reivindicaciones es el uso de una lengua distinta. ¿Cuántas lenguas oficiales pueden existir en el mundo? ¿Más de cien? ¿Y dialectos? Incontables. Tal cantidad de lenguajes no hace más que entorpecer la comunicación, y todavía quieren que sea necesario el uso de algunos más. ¿No es preferible acaso contar con un idioma común, con el que se pueda hablar sin problemas en cualquier punto del globo?

 

Existen numerosas organizaciones en contra de la globalización. En mi opinión su postura es en gran parte errónea (tienen razón al criticar las injusticias cometidas actualmente sobre los países subdesarrollados, pero eso no es culpa de este movimiento si no más bien del modelo capitalista imperante); yo estoy a favor de la globalización, pienso que si la humanidad desea seguir progresando debe formar una sociedad unida. En cambio, sí estoy en contra de la homogeneización que últimamente se está llevando a cabo: los medios intentan que todos nos comportemos de la misma manera, que sigamos ciertas pautas, que pensemos todos igual. Continuamente se recurre a la frase “todos somos iguales” (un claro intento de homogeneización) pero es una gran mentira. Todos debemos tener los mismos derechos y deberes (recalco lo de deberes porque es algo que tiende a olvidarse) pero eso no nos convierte en iguales. Cada individuo es diferente al resto.

 

PD: ¡Vivan las utopías! :D

Comentarios»

1. destructoradelcaos - Abril 29, 2008

Totalmente de acuerdo.
Me quedo con la última idea: No todos somos iguales. Ojala la civilización se de cuenta a tiempo de rectificar los grandes fallos de esta “globalización” de pacotilla.

PD: Me quedo con una frase de mi Fede: “No tolero que me llamen tolerante”. Por que no todo es factible…

2. Antonio Rico - Abril 29, 2008

- Cuando decimos que todos somos iguales queremos decir que tenemos los mismos derechos y deberes, no que a todos nos gusta comer lo mismo, tenemos el mismo color de ojos o vamos a heredar los mismos títulos nobiliarios de nuestros padres. Si, teniendo esto en cuenta, resulta que no todos somos iguales parece claro que deberíamos serlo y deberíamos hacer lo que estuviera en nuestra mano para que así fuera.
- La tolerancia y la intolerancia no son nada hasta que se dice con qué se es tolerante o intolerante. Eso es lo que debemos aclarar. Si no, estas palabras sólo servirán para hacer demagogia o juegos de palabras: los tolerantes no toleran que se les llame intolerantes, los intolerantes toleran que se les llame intolerantes, por tanto los tolerantes son intolerantes y los intolerantes tolerantes.
- Y, por último, los grandes proyectos que necesitan de la participación de muchos individuos, empresas o estados siempre se realizaron mejor cuando había un enemigo común, un interés económico común o las dos cosas. La guerra del Golfo es un buen ejemplo. El LHC o la Estación Espacial Internacional irían mejor si tuvieran una finalidad militar o económica más evidente e inmediata. (Si alguno de vosotros trabaja el día de mañana como investigador lo más probable es que lo haga al servicio de una finalidad militar. No lo digo por fastidiar, es que es la principal fuente de gastos en investigación de los presupuestos generales de cualquier Estado moderno. Pero para eso, claro, tendríais que ser buenos. Muy buenos).