jump to navigation

Cerrando puertas… Junio 21, 2008

Posted by destructoradelcaos in Reflexión.
1 comment so far

Siempre es bueno saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría, el sentido de la vida…

Cerrando círculos, O cerrando puertas, O cerrando capítulos… Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqués, en devolver un DVD y tratar de entender por qué ha sucedido tal cosa…

El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tu, yo, tu amigo, tus hermanos, todos…. estamos abocados ir cerrando capítulos, a pasar página, a terminar con etapas, con momentos de la vida y seguir adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, ha sucedido, y hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, hacer regalos, cambiar de costumbres, papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar… Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar pagina, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes a que vuelva, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento, el encender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigues es dañarte mentalmente, envenenarte, amargarte…

La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si tú andas por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.

Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de “regresar” (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron ¡Si puedes enfrentarlos aquí y ahora, hazlo! si no, déjalo ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelves. Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque tu ya no encajas allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, con esa gente… Tu ya no eres el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierra la puerta, pasa pagina, cierra el círculo. Ni tu serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Es salud mental, amor por ti mismo desprender lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando tu viniste a este mundo “llegaste” sin esa etiqueta, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a ella, y es un trabajo personal aprender a vivir sin ella, sin la etiqueta humana o física que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad.

Pero…. cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacude, suelta… Hay tantas palabras y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.