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“The Golden Bough” Noviembre 9, 2008

Posted by destructoradelcaos in General, Opinión.
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Hace más o menos un mes, en el comienzo del curso, el profesor encargado de impartir la primera parte de la asignatura de Mecánica Cuántica, Ferrero, nos instó a leer el siguiente libro: The Golden Bough, de J. Frazer.

Quería que, aparte de que ampliáramos nuestra cultura, entendiésemos la influencia de lo “sobrenatural” en las bases del conocimiento científico, sobre todo hasta el siglo XIX.

Veamos una pequeña reseña sobre el libro:

En 1894, James G. Frazer publicaba su obra The Golden Bough que lleva el subtítulo “un estudio sobre magia y religión” en dos volúmenes; años después amplio hasta 12 volúmenes, y en 1922 lo redujo a sólo uno. En 1910, concluía los cuatro tomos de Totemism And Exogamy, otra de sus obras claves, en los cuales examinaba las distintas teorías sobre el origen del totemismo, y las diversas instituciones de la cultura del clan.

Tendríamos así dos partes diferentes de los estudios de Frazer, que abarcan toda la sociedad primitiva: la prioridad que otorga a la magia sobre la religión en las primeras formas del culto, y su concepción sobre el totemismo.

Para Frazer el mundo primitivo no era gobernado por seres personales (como son los dioses), sino por fuerzas impersonales que poblaban la naturaleza. El hombre temía a estas fuerzas y por lo tanto trataba de protegerse de ellas.

El primitivo no poseía una noción de seres poderosos y extrahumanos dirigiendo estas fuerzas, conocía solamente la existencia de ellas: es decir, que el enigma de la naturaleza se le presentaba puramente bajo la forma de un temor a lo desconocido, sin que los hechos que provocaban ese temor: la muerte, el trueno, el rayo, la mala ventura, etc., tuvieran en su mente explicación alguna. Es el estado que Frazer llamó mágico, caracterizado por los exorcismos y las invocaciones de los hechiceros.

Posteriormente esa fuerza dispersa en la naturaleza es referida a seres extrahumanos, pero concebidos a semejanza o simple analogía con el hombre: estos seres son los dioses. Los hombres, desconfiando de poder dirigir la magia de la naturaleza con sus exorcismos, construyeron los dioses y se colocaron bajo su protección. De esta manera la Religión surgió de la magia, como la química de la alquimia y la astronomía de la astrología, empleando un símil del propio autor.

El totemismo sería una forma de ese culto mágico (T. and E. p. 115), pero al mismo tiempo el tótern sería el distintivo del grupo social que es el clan.

En realidad Frazer no vio en el tótem otra cosa que el nombre o el emblema del clan, pero elevado a la categoría, no ya de algo religioso, pero sí mágico; ya que el primitivo teme y adora al mismo tiempo a todo objeto que lleva el nombre o el signo del tótem. Por ello, si bien definió al tótem como un objeto puramente social, reconoce en él los atributos de las cosas mágicas.

Así, siguiendo la línea antropológica evolucionista del autor, se declara que todas las culturas del mundo han seguido un proceso semejante en su evolución religiosa, siempre empezando en las actividades mágicas y derivando en religiones bien establecidas, diferenciándose la primera de la segunda en que esta última busca propiciarse a entidades superiores o deidades, mientras que la primera solo busca alcanzar el efecto necesario o “lógico” de la naturaleza. Esto último resulta, según Frazer, de un entendimiento equivocado de las leyes naturales de causa y efecto y de un presupuesto necesario de un medio entre el acto mágico y el efecto, algo “a semejanza del éter de la física moderna”.

Ya que la antropología no es una de mis ramas de estudio preferidas, y que el libro me lo leí en ingles, en la versión de1894 que se conserva en la biblioteca del seminario de teología de Princeton (cuna del evolucionismo), no puedo decir que haya podido extrapolar toda la información que Ferrero pretendía que adquiriésemos. Pero si que recomendaría su lectura, como una introducción a la pseudociencia del siglo XIX.

Si que tuve la ayuda de mi hermano a la hora de interpretar algunos puntos, ya que él, al estudiar historia, tiene un poco más de idea que yo sobre estos temas, aunque nuestros puntos de vista no coincidan demasiadas veces…